Los rechazos abren una pregunta incómoda: ¿por qué los cuestionamientos llegaron hasta la votación definitiva? Los vínculos señalados requieren verificación y no acreditan una intervención indebida.
México.- El Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) rechazó tres candidaturas para ocupar dos consejerías de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) en Oaxaca y Guerrero, entre señalamientos de favoritismo, posibles conflictos de interés y vínculos políticos. Los perfiles habían avanzado hasta la votación definitiva: ¿qué resolvieron los filtros previos y qué dudas dejaron pendientes?
Durante la sesión extraordinaria del 2 de noviembre, los diez integrantes del Consejo votaron contra Víctor de la Paz Adame y Brenda María Ayala Terrazas, aspirantes de Guerrero. Flor Angélica Enríquez García, propuesta para Oaxaca, recibió nueve votos en contra y uno a favor.
Representantes partidistas cuestionaron antecedentes y presuntas relaciones de las personas aspirantes con el círculo de Guadalupe Taddei, cuya salida de la presidencia del INE no cerró los señalamientos sobre su gestión. Sin embargo, las acusaciones expuestas no constituyen pruebas de corrupción ni demuestran, por sí mismas, una intervención indebida.
En Guerrero, Víctor de la Paz Adame, titular del Órgano Interno de Control del instituto electoral estatal, fue señalado durante la discusión por una supuesta cercanía con el senador morenista Félix Salgado Macedonio. Brenda María Ayala Terrazas fue vinculada laboralmente con Claudia Arlett Espino, exsecretaria ejecutiva del INE e identificada como cercana a la administración de Taddei.
Para Oaxaca, reportes de El Economista señalaron que Flor Angélica Enríquez García habría recibido el respaldo de Iliana Araceli Hernández Gómez, exfuncionaria identificada como cercana a la expresidenta electoral. Esos señalamientos requieren verificación documental: una relación personal o laboral no acredita por sí sola favoritismo.
La consejera Carla Humphrey reconoció que información adicional sobre los perfiles la llevó a modificar su posición, mientras otras consejerías exigieron fortalecer los controles para futuras designaciones. Ese cambio plantea una pregunta que el rechazo no responde: ¿por qué la información que modificó la evaluación no quedó resuelta antes de llevar las propuestas al Consejo?
El propio Consejo General reconoció la necesidad de revisar los mecanismos de selección e incorporar declaraciones de posibles conflictos de interés. La discusión deja bajo escrutinio la suficiencia de los controles previos: ¿qué alcance tuvieron las revisiones y cómo se evaluaron los eventuales vínculos políticos y administrativos?
Las vacantes deberán someterse a nuevas convocatorias. Ante las elecciones de 2027, el desafío no se agota en presentar otros nombres: ¿se harán públicos los motivos de los rechazos y las evaluaciones realizadas, y se garantizará a las personas aspirantes la posibilidad de responder a los señalamientos?
Agencia ANSIC.MX
