– El morenista Arturo Marín Acevedo se registró el 9 de octubre para buscar la candidatura de Morena a la alcaldía de Cuajinicuilapa. Lo mataron el 17. Dos semanas después, la Fiscalía de Guerrero no ha informado detenidos ni móvil. El crimen ocurrió en un municipio donde, hace dos años, el alcalde y la síndica tuvieron que irse por amenazas.

A 215 días de la elección.

La tarde-noche del sábado 17 de octubre, alrededor de las siete, Arturo Marín Acevedo circulaba en una camioneta gris por el centro de Cuajinicuilapa, en la Costa Chica de Guerrero. Lo acompañaba su esposa. Medios locales reportaron que acababa de salir de la parroquia del municipio, donde había participado como padrino en una ceremonia religiosa.

En el cruce de las calles San Nicolás y 2 de Abril, hombres armados que viajaban en un automóvil compacto le dieron alcance y le dispararon. Marín Acevedo murió en el lugar. Su esposa resultó gravemente herida y fue trasladada a un hospital. Los agresores huyeron.

A la fecha, la Fiscalía no ha informado de personas detenidas, no ha difundido una línea de investigación y no ha establecido si el ataque tuvo relación, o no, con las aspiraciones políticas de la víctima. Tampoco se ha informado oficialmente sobre el estado de salud de su esposa.

Hay un dato más que la investigación tendrá que aclarar: según versiones de medios locales, familiares retiraron el cuerpo del vehículo y lo trasladaron a un domicilio particular, y de manera extraoficial se dijo que no se practicó la necropsia de ley.

QUIÉN ERA EL ASPIRANTE A PRESIDENTE MUNICIPAL

Marín Acevedo era ganadero, medios regionales lo vinculan con un rancho conocido como La Curva, y abogado, con estudios de posgrado. Recorría con frecuencia las comunidades del municipio.

Venía de una familia con trayectoria en el gobierno local. Era sobrino de Alejandro Marín Mendoza, presidente municipal de Cuajinicuilapa en dos ocasiones (1999-2002 y 2018-2021). Durante el segundo periodo de su tío fue su secretario particular.

El 9 de octubre anunció en sus redes que se había registrado en el proceso interno de Morena para encabezar la Coordinación Municipal de Defensa de la Transformación, la figura con la que ese partido define, en la práctica, a quienes serán sus candidatos a las alcaldías. En esa publicación escribió que su familia era su inspiración y la gente su compromiso. Ocho días después lo asesinaron.

LA RESPUESTA DEL PODER

El partido Morena tardó en pronunciarse. El 20 de octubre, su presidenta nacional, Ariadna Montiel, reconoció que Marín Acevedo era aspirante, envió condolencias y pidió al dirigente estatal, Jacinto González Varona, dar seguimiento al caso. Sobre la causa del crimen fue cautelosa: dijo que el partido no podía adelantar que derivara del proceso electoral y que las investigaciones lo dirían.

Sobre la protección, la posición fue que corresponde a cada aspirante solicitarla a la Secretaría de Gobernación si se siente en riesgo. “Es un derecho de quien participa”, dijo Montiel.

Esa respuesta adelanta un tema a futuro: en el esquema actual, la protección depende de que la persona en riesgo la pida. Y en la etapa de procesos internos, cuando todavía no hay candidaturas formales, quienes aspiran son los más visibles y los menos protegidos.

UN MUNICIPIO CON ANTECEDENTES DE VIOLENCIA

Cuajinicuilapa está en el extremo sureste de Guerrero, casi en el límite con Oaxaca, sobre la carretera federal Acapulco–Pinotepa Nacional. Es conocido por su población afromexicana y por su marginación económica. Lo que ocurrió el 17 de octubre no llegó de la nada.

Otoño de 2024. El 26 de septiembre de 2024, a pocos días de que tomara posesión el nuevo cabildo, aparecieron mantas con amenazas contra el entonces alcalde electo, Hildeberto Salinas Mariche (PVEM), y contra la alcaldesa electa del vecino municipio de San Nicolás, Tarsila Molina Guzmán.

El 12 de octubre, hombres armados incendiaron la casa y el automóvil del tesorero municipal, Roberto Avelino, quien renunció.

El 18 de octubre hubo una balacera de alrededor de 40 minutos en pleno centro; ese mismo día circuló la falsa noticia de que el alcalde había sido asesinado.

El 21 de octubre se reportó la desaparición del regidor Félix Calleja Díaz.

El 29 de octubre de 2024, con menos de un mes en funciones, Salinas Mariche pidió licencia al Congreso de Guerrero y salió del municipio. La síndica, Estephani Oliva Zárate, hizo lo mismo. La alcaldesa de San Nicolás también se fue.

El dirigente estatal del PVEM, Alejandro Carabias Icaza, confirmó que ambos alcaldes estaban fuera de sus municipios por amenazas del crimen organizado. Cuajinicuilapa se quedó, durante un tiempo, sin alcalde ni síndica. Ambos regresaron después, cuando el Ejército y la Guardia Nacional asumieron el control de la seguridad.

2026. En junio de este año, el municipio volvió a los titulares. El viernes 5 fue asesinado Sael Silva Cisneros, abogado, investigador afromexicano de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y activista por los derechos de las personas afromexicanas y LGBTIQ+, horas después de participar en un seminario sobre derechos humanos en la cabecera municipal.

La Corte condenó el crimen y relatores de la ONU se pronunciaron.

Dos días después, el domingo 7, fueron asesinados en el centro de Cuajinicuilapa el líder ganadero Agustín Morán y su esposa, Rocío Castro. En ninguno de esos casos se informaron detenciones.

POR QUÉ IMPORTA EL CASO DEL DEFENSOR DE LA TRANSFORMACIÓN

Hay que ser precisos con lo que este caso permite afirmar. No se sabe quién mató a Arturo Marín Acevedo ni por qué. Atribuir el crimen a un grupo criminal o a la competencia política sería adelantarse a la investigación.

Lo que sí puede afirmarse es esto: un aspirante fue asesinado ocho días después de hacer pública su intención de competir, en un municipio donde, dos años antes, las amenazas del crimen organizado vaciaron el ayuntamiento recién electo. En Cuajinicuilapa, la pregunta de quién puede gobernar no es teórica: ya tuvo una respuesta en 2024.

Por eso este es un primer aviso. No porque sea el primer crimen contra un político en la región, sino porque es el primero contra un aspirante en un proceso que apenas empieza y que, en junio de 2027, renovará más de 18 mil cargos municipales.

SERIE · EL NARCO ACECHA LAS URNAS · ENTREGA 2 DE 20

Por: Froylán Méndez Ferrer

sinmco.org / ansic.mx

Próxima entrega: Votar entre Balas: cómo se mide la violencia político-criminal. ¿Es Cuajinicuilapa un caso aislado? Para responderlo hay que saber qué se cuenta, quién lo cuenta y con qué criterio.