La delegación de 1,530 integrantes anuncia un viaje pacífico y acusa presiones oficiales. Sin una orden de bloqueo acreditada públicamente, las denuncias exigen esclarecimiento, no evasivas.

México.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) anunció la movilización de 1,530 integrantes hacia la Ciudad de México para acompañar a familias buscadoras y acusó a autoridades federales, estatales y municipales de realizar provocaciones y hostigamientos para impedir el encuentro. El viaje está previsto para comenzar el 29 de noviembre; las denuncias colocan bajo escrutinio las condiciones de libertad de tránsito y organización de las comunidades.

En un comunicado difundido el 2 de noviembre, el subcomandante Moisés y los gobiernos autónomos de los 12 Caracoles zapatistas sostuvieron que la iniciativa es civil y pacífica. Su respuesta a los presuntos intentos de frenar el recorrido fue tajante: “Vamos a ir. Quiéranlo o no, vamos a ir”.

Los señalamientos incluyen amenazas, encarcelamientos y restricciones contra familias de las bases de apoyo zapatistas en el ejido La Culebra, municipio de Ocosingo. El EZLN también denunció presuntas incursiones de corporaciones de seguridad y daños a tierras comunitarias relacionados con el proyecto carretero San Cristóbal-Palenque.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas también alertó sobre el ingreso de ganado y maquinaria a territorios recuperados y exigió detener las agresiones contra las comunidades indígenas. La gravedad de estos señalamientos reclama investigaciones y respuestas concretas: ¿qué ocurrió en esos territorios y qué responsabilidad corresponde a las autoridades señaladas?

No se ha acreditado públicamente que exista una orden gubernamental para impedir la caravana. Esa precisión impide presentar la acusación del EZLN como un hecho probado, pero no resuelve las denuncias de hostigamiento. Las autoridades involucradas tienen derecho a responder; esclarecer los hechos exige contrastar sus versiones con los señalamientos de las comunidades.

Moisés ha reiterado que la delegación no viajará para protagonizar mítines ni buscar confrontaciones, sino para escuchar a quienes buscan a sus seres queridos. La movilización contempla encuentros en la capital y posibles visitas a Oaxaca, Veracruz, Puebla, Jalisco y Querétaro.

El EZLN anunció que participarán hombres, mujeres, jóvenes y menores de sus comunidades, preparados para acompañar y, si es necesario, resguardar las movilizaciones de las buscadoras. También afirmó que responderá con movilización ante nuevas provocaciones, mientras su dirigencia insiste en la finalidad pacífica del encuentro.

La cuestión incómoda sigue abierta: ¿cómo garantizarán las autoridades el tránsito de la delegación y la protección de las familias buscadoras mientras se esclarecen las denuncias? El compromiso público con la paz y los derechos humanos debe contrastarse con las condiciones concretas en que estas comunidades puedan organizarse y desplazarse, no solo con declaraciones oficiales.

Agencia ANSIC.MX