La destrucción por presuntas plagas en Peribán deja pendientes dictámenes públicos, mientras pequeños productores denuncian pagos de alrededor de 13 pesos por kilogramo y exigen hasta 45 pesos.
México.- Agricultores destruyeron alrededor de 52 toneladas de aguacate procedentes de Jalisco, Colima y Nayarit en Peribán, Michoacán, tras detectar presuntas infestaciones de barrenadores en cargamentos que pretendían ingresar a la región productora. Todavía falta conocer públicamente los dictámenes que permitan establecer qué organismos fueron identificados y cuánta fruta estaba efectivamente contaminada: la destrucción no despeja por sí sola esas incógnitas.
Videos difundidos en redes sociales muestran fruta descargada, acumulada y destruida para impedir la posible propagación de la plaga. Que los propios agricultores organicen retenes para revisar cargamentos obliga a preguntar qué garantías ofrece la vigilancia fitosanitaria y cómo se sustentan las decisiones de destruir la mercancía.
La Secretaría de Agricultura informó que inspeccionó 1,774 cargamentos, equivalentes a 7,391 toneladas de aguacate, entre agosto y octubre de 2026, y que mantiene vigilancia fitosanitaria en puntos estratégicos de Michoacán. El reporte da cuenta de una intervención institucional, pero deja abierta una exigencia elemental de transparencia: ¿qué resultados tuvieron esas inspecciones y cómo se relacionan con las presuntas infestaciones denunciadas?
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla reconoció la necesidad de mantener el monitoreo ante la presencia de barrenadores. Sigue pendiente conocer públicamente el alcance de la posible contaminación y el impacto económico de la fruta destruida, dos datos necesarios para dimensionar el episodio sin convertir las sospechas en certezas.
El conflicto sanitario coincide con una disputa económica que tampoco admite quedar sepultada bajo el discurso del éxito exportador. Desde finales de octubre, pequeños productores de Michoacán han realizado protestas, bloqueos y suspensiones de cosecha para denunciar los bajos precios que reciben.
Según sus organizaciones, obtienen alrededor de 13 pesos por kilogramo y exigen hasta 45 pesos. Sus reclamos cuestionan las condiciones de comercialización y el poder de negociación de los intermediarios, así como una distribución de ingresos que consideran profundamente desigual.
La movilización llegó a reducir casi a la mitad los envíos semanales previstos hacia Estados Unidos, principal comprador del aguacate michoacano. Ese impacto coloca una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿qué mecanismos permitirán resolver la disputa por los precios sin que los productores deban sostener bloqueos y suspensiones para hacer escuchar sus demandas?
En el frente sanitario, el barrenador del hueso amenaza la calidad y comercialización del aguacate. El gusano barrenador del ganado representa otra emergencia biológica que afecta al sector pecuario; son problemas distintos y no deben confundirse.
Las cifras de inspección no sustituyen los resultados sanitarios, ni el liderazgo exportador responde al reclamo de quienes denuncian ingresos insuficientes. ¿Qué garantías concretas tendrán los pequeños productores frente a las plagas y qué condiciones de comercialización permitirán atender su exigencia de mejores precios?
Agencia ANSIC.MX
