– El estado mexicano de Tamaulipas, confirmó que agentes de policía efectuaron el disparo que acabó con la vida de una niña de siete años originaria de Brownsville, Texas. La pequeña y su familia quedaron atrapadas en medio de un tiroteo entre cárteles a principios de esta semana.

México. – El enfrentamiento tuvo lugar el jueves, poco después de que las autoridades federales mexicanas arrestaran a Axel Alfredo “Titán” Cárdenas, el número dos del Cártel del Golfo. casi inmediatamente después del arresto, su cártel terrorista puso en marcha una operación de rescate a gran escala, enfrentándose a las fuerzas policiales, incendiando vehículos y estableciendo bloqueos en toda la ciudad.

El informe inicial señalaba que el Cártel del Golfo había asesinado a Aranza Adailini, de siete años y residente de Brownsville, mientras ella y su familia conducían cerca del barrio de Las Rusias cuando su vehículo quedó atrapado en el fuego cruzado. La familia había estado visitando a un pariente anciano ese día y se dirigía de regreso a Texas cuando comenzó la violencia.

El viernes, la Marina de México emitió un comunicado en el que afirmaba que su helicóptero, que sobrevolaba la zona, no había participado en el tiroteo y que no habían disparado contra la familia, como habían informado los medios de comunicación locales.

El sábado por la tarde, el gobierno de Tamaulipas emitió un comunicado informando que se estaba llevando a cabo una investigación sobre el tiroteo. La información inicial apuntaba a agentes de la policía estatal a bordo de un helicóptero estatal como los autores del disparo contra el vehículo familiar, presuntamente tras confundirlo con un camión de un cártel.

¿La policía mató a Aranza? Una niña de siete años murió bajo fuego oficial y Tamaulipas investiga a sus agentes

La violencia del Cártel del Golfo desató el terror en Matamoros, pero la muerte de Aranza Adailini, una niña de siete años vinculada a Brownsville, Texas, apunta hacia una responsabilidad todavía más grave: la de quienes tenían la obligación de protegerla.

El 29 de octubre, mientras su familia circulaba en una camioneta por las inmediaciones del ejido Las Rusias, la menor recibió un disparo mortal en la cabeza y su madre resultó herida. Familiares denunciaron que los proyectiles provinieron de un helicóptero policial. Dos días después, el gobierno de Américo Villarreal reconoció oficialmente que investiga si el disparo salió de una aeronave de la Guardia Estatal.

La hipótesis de una intervención policial dejó de ser únicamente una denuncia familiar para convertirse en materia de investigación gubernamental. Sin embargo, todavía no existe una conclusión pericial pública que identifique al tirador.

La tragedia exhibe una doble amenaza para la población: organizaciones criminales capaces de paralizar ciudades y fuerzas de seguridad cuya actuación ahora está bajo sospecha. La captura de Axel Alfredo Cárdenas Rodríguez, identificado como segundo al mando de la facción Los Ciclones del Cártel del Golfo, desencadenó bloqueos, incendios de vehículos y ataques que afectaron al menos ocho municipios tamaulipecos.

El saldo oficial fue de seis fallecidos: Aranza y cinco personas que murieron en accidentes contra vehículos incendiados utilizados para bloquear vialidades. Mientras la Secretaría de Marina aseguró el 30 de octubre que su helicóptero no efectuó disparos, la investigación estatal se concentró en una aeronave de la Guardia Estatal.

El contraste es contundente: el operativo consiguió detener a un presunto dirigente criminal, pero una niña murió en circunstancias que obligan a investigar a los propios agentes desplegados para restablecer la seguridad.

El gobernador Américo Villarreal prometió investigar sin encubrir a nadie; ahora deberá demostrar que esa declaración no termina convertida en otra promesa de justicia incumplida. La muerte de Aranza exige esclarecer quién disparó, desde qué aeronave, bajo qué instrucciones, con qué justificación y quién tenía el mando operativo.

Agencia ANSIC.MX