Un estudio revela cómo el racismo en redes sociales ha evolucionado del humor al odio político y la criminalización por apariencia en los últimos 15 años.

Un estudio reciente llamado “Racistómetro”, presentado por Racismo MX y Fundación Interpreta, analiza cómo el racismo digital ha cambiado en México durante los últimos quince años, especialmente en la red social X (antes Twitter). Este informe muestra que el racismo en internet no es solo algo de humor o prejuicios simples, sino que se ha convertido en un instrumento político para atacar y discriminar a personas por su color de piel y apariencia.

El estudio recopiló más de 14 mil menciones con contenido racista entre 2010 y 2025, clasificándolas en seis categorías. Así, se identificaron tres etapas:

1. Entre 2010 y 2015, el racismo en línea estaba disfrazado de humor y era socialmente aceptado, lo que escondía el daño real que causaba.

2. De 2016 a 2020, coincidiendo con el comienzo de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, el racismo se usó como un arma política para insultar y deslegitimar adversarios, utilizando términos que mezclan raza y política.

3. Entre 2021 y 2025, la violencia ligada al narcotráfico ha dado pie a discursos que vinculan el color de piel con la criminalidad, profundizando estigmas y afectando la convivencia democrática.

Además, el informe alerta sobre cómo estos discursos afectan también a otros grupos vulnerables como migrantes, mujeres, pueblos indígenas, personas afrodescendientes y la comunidad LGBTI+, con términos que los deshumanizan.

Este análisis invita a reflexionar sobre la necesidad urgente de políticas públicas y regulaciones que combatan el racismo digital para proteger a la sociedad y fortalecer la inclusión social. La investigación concluye que para detener este problema no basta con señalarlo, sino que es fundamental entender y cambiar el contexto social que lo alimenta.

¿Estamos listos para reconocer y enfrentar esta realidad para construir una sociedad más justa y democrática? Esta es la pregunta que deja el estudio “Racistómetro” como un llamado a la acción.