Morelos, Puebla y Guanajuato registraron cuatro hallazgos de cadáveres entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre de 2026. Mientras las autoridades despliegan policías, militares y peritos después de cada descubrimiento, las víctimas siguen sin identificar y las investigaciones enfrentan la exigencia de esclarecer quiénes murieron, cómo y en qué circunstancias.
México. – La violencia volvió a irrumpir en el centro de las festividades de Día de Muertos en Morelos, donde al menos seis hombres murieron en ataques armados o fueron hallados sin vida en distintos municipios, además del deceso de un menor de edad atropellado mientras vendía flores en Cuautla.
El saldo del fin de semana incluyó la ejecución de un hombre a balazos en la colonia Cuautlixco y el hallazgo de un cuerpo envuelto en plástico negro cerca del panteón de la colonia Año de Juárez, ambos en Cuautla.
A la racha sangrienta se sumó un acribillado en el barrio de San Juan en Huitzilac, la localización de un cadáver al fondo de la barranca de Amanalco en Cuernavaca, un ataque mortal en Emiliano Zapata y el cuerpo baleado de un hombre en un camino de terracería en Coatlán del Río, presuntamente privado de la libertad días antes.
La crisis de seguridad rebasó las fronteras del estado y coincidió con hallazgos violentos en Puebla y Guanajuato que agravaron el clima de zozobra regional. En la junta auxiliar de La Resurrección, Puebla, vecinos descubrieron bolsas con restos humanos desmembrados y mensajes amenazantes, mientras que en San Pedro Zacachimalpa se localizó otro cuerpo en avanzado estado de descomposición entre la maleza.
En Celaya, Guanajuato, fue encontrado un hombre sin vida junto a las vías del tren en la colonia Juan Pablo II con un impacto de arma de fuego en la cabeza. Estos casos, sumados a las víctimas no identificadas en Morelos, exhiben un patrón de abandono de cuerpos que contrasta de forma incómoda con el despliegue de los operativos especiales por las festividades.
Pese a la movilización masiva de corporaciones municipales, estatales, personal militar y la Guardia Nacional en las regiones oriente, norte, metropolitana y surponiente, las autoridades no reportan personas detenidas ni avances periciales concluyentes.
La presencia de uniformados acordonando escenas del crimen ha resultado insuficiente ante una sociedad que exige investigaciones serias que permitan identificar a las víctimas, reconstruir los hechos y deslindar responsabilidades.
Mientras las fiscalías locales se limiten a contar cadáveres e integrar carpetas de investigación sin arrojar resultados verificables, el despliegue de fuerza seguirá siendo una mera simulación frente a la barbarie.
Agencia ANSIC.MX
