Una campaña nacional alerta sobre el impacto del alcohol en diferentes tipos de cáncer y la desinformación que mantiene alto este riesgo en el país.

Una reciente campaña en México ha destacado un dato importante y poco conocido: el consumo de alcohol está vinculado a al menos siete tipos de cáncer. Instituciones como el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) han unido esfuerzos para compartir esta información y así ayudar a prevenir miles de muertes relacionadas con el alcohol. Científicamente, organismos internacionales como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasifican al alcohol como una sustancia que puede causar cáncer.

El alcohol afecta el cuerpo de varias maneras que aumentan el riesgo de cáncer. Por ejemplo, produce una sustancia llamada acetaldehído que daña el ADN, genera inflamación prolongada y altera la forma en que las células se dividen. En el caso específico del cáncer de mama, puede modificar los niveles hormonales facilitando la aparición del tumor. Además, cuando se combina con el tabaco, el riesgo de cánceres en la boca, garganta y esófago aumenta significativamente.

Aunque mucha gente sabe que el alcohol daña el hígado o puede afectar el corazón, menos personas conocen su relación con el cáncer. Solo alrededor de la mitad de la población mexicana identifica el vínculo entre alcohol y cáncer, y muy pocos conocen el riesgo del cáncer de mama asociado. En 2022, casi 5,000 muertes en México estuvieron relacionadas con el consumo de alcohol.

Un dato importante es que no solo quienes beben en exceso están en riesgo: incluso cantidades pequeñas de alcohol pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer. Sin embargo, la normalización del consumo en la cultura mexicana dificulta que se tome conciencia real del peligro.

La campaña propone varias medidas para reducir estos riesgos, como aumentar impuestos al alcohol, limitar horarios y lugares de venta, prohibir publicidad dirigida a jóvenes, y usar etiquetas claras que avisen sobre las consecuencias para la salud. Estas acciones buscan cambiar la situación actual, en la que el daño para la salud está presente pero no se comunica de manera efectiva.

Conocer estos datos puede ayudar a tomar decisiones informadas y a proteger nuestra salud. El alcohol, aunque común, no está exento de riesgos serios y reconocidos científicamente. Informarse es el primer paso para prevenir enfermedades y salvar vidas.