– La intervención de hombres armados y sin identificación visible provocó alarma en una facultad de Acapulco. Las autoridades investigan presunto narcomenudeo.

México.- Hombres encapuchados, portando armas largas y descendiendo de camionetas blancas sin distintivos oficiales irrumpieron la noche del jueves 29 de octubre en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), en Acapulco, desatando temor e incertidumbre entre estudiantes y personal universitario.

Lo que inicialmente circuló en redes sociales como el supuesto secuestro de seis alumnos resultó ser un operativo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). De acuerdo con información atribuida a la Fiscalía de Guerrero, tres estudiantes identificados como Roberto «N», José «N» y Rolando «N» fueron detenidos por presuntas actividades relacionadas con el narcomenudeo; a dos de ellos se les habrían asegurado 30 dosis de una sustancia con características de cristal.

Sin embargo, otros reportes contabilizaron cuatro personas detenidas. La versión del secuestro de seis alumnos carece de confirmación y fue contradicha por los informes posteriores.

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La pregunta no es únicamente qué hacían los detenidos, sino cómo actuaron quienes tenían la obligación de identificarse y garantizar la seguridad.

El despliegue de agentes vestidos de civil, encapuchados y con armamento de alto poder dentro de una institución educativa generó una alarma que pudo haberse evitado mediante protocolos claros de intervención y comunicación. La UAGro confirmó la participación de agentes federales, pero inicialmente reconoció que todavía verificaba si las personas detenidas pertenecían a su comunidad estudiantil.

Mientras tanto, los reportes periodísticos difundían cifras distintas y versiones encontradas sobre las circunstancias de las capturas. La autoridad federal debe explicar el fundamento legal del ingreso al plantel, los protocolos empleados, la actuación de los agentes y las medidas adoptadas para proteger a estudiantes ajenos al operativo.

Combatir el narcomenudeo es una obligación institucional; hacerlo con transparencia, legalidad y respeto a los derechos humanos también lo es.

Agencia ANSIC.MX