
En la Colonia Cuauhtémoc de San Mateo del Mar, Oaxaca, el avance del mar ha arrasado más de 400 metros de costa, evidenciando el impacto irreversible de las megaobras promovidas por el Gobierno Federal en la región del Istmo. A pesar de las promesas de modernización, 899 habitantes enfrentan un desplazamiento forzado que las autoridades intentan atribuir al cambio climático, mientras la reubicación prometida permanece en un estado de incertidumbre y omisiones burocráticas. La situación se agrava por la falta de atención a las necesidades de la comunidad, que ve cómo su entorno se transforma drásticamente sin alternativas viables para su futuro.
La narrativa de progreso que acompaña a estas obras contrasta con la realidad de quienes habitan en la zona, quienes se ven obligados a abandonar sus hogares y tradiciones. Consuelo Ramírez, una de las afectadas, expresa su desolación al afirmar: "Mi rancho, ya no es rancho, ya es mar", reflejando el dolor de una comunidad que lucha por su identidad y su territorio. Este desplazamiento forzado no solo representa una crisis humanitaria, sino también un desafío a la justicia socioambiental en un país donde los derechos de las comunidades a preservar su entorno son frecuentemente ignorados.
Este reportaje forma parte del proyecto "Desplazamiento forzado, una herida sin sanar en México", que busca visibilizar las consecuencias de las políticas de desarrollo que priorizan la inversión sobre el bienestar de las comunidades. La situación en San Mateo del Mar es un claro ejemplo de cómo la gentrificación y la degradación de ecosistemas se entrelazan, dejando a los defensores del territorio en una lucha constante por la sostenibilidad y la protección de sus derechos frente a un modelo de desarrollo que parece no considerar sus voces.
Fuente: Agencia ANSIC.MX
